lunes, 11 de abril de 2016

Razón para el contento de este día


El hombre está tratando de encontrar su risa
y cancelar sus deudas horarias.
Quiere a toda costa
un sendero de césped para sus pies descalzos,
trinos de pájaros amables
que le allanen las huellas del silencio,
encadenarse a la seguridad de los encomios,
y salirse de algún modo de su semana.


Mas hoy no le encuentro razón a la tristeza,
ni lágrimas, ni frustración.
No veo saturarse el beso amante
en las esquinas de las ciudades urgentes,
no encuentro ángeles sin alas,
la levedad del polen queriendo inexistir
en las tardes de poca brisa y nada de aves.

Hoy me asiste el ensueño acumulado
de los duendes desnudos
en los bosques que sueñan primaveras.
Encuentro mariposas del ayer,
asombro, éxtasis, ternura,
en el sereno rito del café con leche,
y encuentro aquella luz invento de la luna.

No entiendo al hombre triste.
Me gusta francamente hoy vivir.
Yo siento la alegría de este día
como el crecer de árboles inmensos
cuyas ramas se llenan de susurros
que, luego de milenios, se están dejando oír.

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