lunes, 3 de octubre de 2016

Sombríos días




Hay días sin destinos,
sin carencias ni excesos,
sin penumbra ni lumbre,
que despiertan en las mañanas
decididos a desangrarse
en adioses y sombras,
entre fantasmas de nuestros pasados,
errando por los cuartos tristes,
por el jardín sin flores,
y se bañan en mi retina
con el murmullo de las horas
que caen en goteos
como el agua de una llovizna pertinaz
acumulada en una hoja.

Hay días que no desea mi sentimiento,
días que deberían extraviarse
en los espacios de mi agobio,
desvanecerse por las nubes misteriosas
de mis anhelos,
y sucumbir en los abismos fatigados
de mis versos.

Hay días filosos, como en alerta,
como amenazantes cuchillos
sobre mi andar las horas.


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