viernes, 13 de mayo de 2016

Reto


Me llama en este día del otoño
el umbral del invierno,
el ocre alijo de los árboles,
su lucha por beber las últimas estrías de la luz.

Veo la excomunión de la quimera,
las hojas que comienzan a temblar en el crepúsculo,
la cosecha faltante,
los frutos que quisieran ser raíces,
y un pájaro que acecha en la garganta
—perdido de buscar la melodía—
a punto de emprender la emigración.

Me retan, quieren sonsacar mi grito,
pero flota en el aire el aroma potente
de un mágico silencio —la inmóvil plenitud—
que me pide callar el gélido futuro.



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