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sábado, 25 de enero de 2025

Todo me sustrae de la dicha en este día


Hoy no quiero cantar.
Hoy no me apetece escribir.
Me rehuso a las piruetas en el sueño,
hacer de saltimbanqui
o payaso de circo.

Me distraigo por todo en este día:
el hombre que perdió su risa
en un accidente de tránsito,
el que no pudo cancelar sus deudas
y al suicidio,
el que robó la presidencia
de un país miserable,
el que goza en el juego de la guerra,
el que ama más y más su odio.

Todo me aleja de mi afán:
la tristeza de las madres sin leche,
y las lágrimas del niño
(ah, cómo me sustrae la alegría este día)
que se deslizan
sobre el rostro crispado por el hambre.

Todo me aleja de la dicha de vivir:
las criminales explosiones,
cada vez más poderosas,
el morbo del pillaje,
y la seductora televisión.

Todo me aleja. No puedo escribir.
Me sustrae la eterna adoración
al dios becerro.


sábado, 30 de noviembre de 2024

Oda a Pablo Neruda




I

Cantando para ti con versos de tu canto,
pues mi espíritu moja tu interminable mar,
descifro los misterios de tus piedras indígenas,
mientras aspiro el aire fresco cordillerano.
(Ah, cuánta fantasía, poeta del derroche,
poeta de la eterna canción desesperada).

     Te veo ciudadano con un terno de sport
paseando callejas de barrios marginales,
saludando vecinos de pobres vecindarios,
buscando pescadores en negocios de pesca,
aprendiendo tonadas de alegres lavanderas
y abriendo puertas rústicas a lo largo del mar.

martes, 26 de noviembre de 2024

La caza


En la intrincada selva de tu espíritu,
detrás de las marañas, agazapado y listo,
la acechas todo el tiempo.

Es ella como el mundo, oculta en su misterio y melodías,
enigma de los siglos, garra desenterrando lluvias,
seductora del alma.

Pasas horas escuchando en el aire,
con tus músculos tensos y tus nervios templados.
Inexplicables fuerzas milenarias te impulsan.
Mágicas voluntades encauzan tus deseos.

¡Cómo embriaga su olor de eternidad!
Mil veces la has querido, y otras tantas la has visto
perderse por los prados del olvido.

Entonces, te arrojas preciso sobre sus tersos lomos, 
y con fría crueldad la estrujas, la masticas,
y saciado de éxtasis te tiendes en el tiempo
en una digestión ociosa y duradera.

Eres con ella así,
agresivo y feroz:
el tigre hambriento y solapado
ante la plácida gacela.



martes, 18 de junio de 2024

Gravidez de la lira

Escucha, oye cómo vibra,
en el nudo callado de la noche recóndita,
la cuerda insomne.

En el celeste útero,
con milagroso canto, madura la memoria
la gestación.

La mente grávida recorre
las arterias del tiempo, las alas de la sangre,
la luna herida.

Escucha, oye cómo cruje
el cascarón del huevo, cómo pía el misterio
sobre la blanca hoja.

lunes, 17 de junio de 2024

Cada quien elije su lugar en la vida

Los hombres se ubican, tarde o temprano,
en su lugar exacto de la vida,
desde donde podrán autodestruirse sin piedad,
oscuros y tensos y desdoblados
en trozos distintos que no armonizan entre sí,
en segmentos de seres que no se comprenden,
que no conversan sino monologan,
mientras en sus ciudades interiores,
en sus heroicas catedrales,
se arrastran día a día, con penuria,
reclamando a gritos la extremaunción.


jueves, 13 de junio de 2024

El jubilado

Distraído en el banco de la plaza,
el viejo corazón ya no practica
su lenguaje de sábado en la noche,  
sus paseos de sol en las playas vacías.

Una bomba mecánica 
sigue irrigando amiga
el cuerpo abastonado;
y en la cara curtida
persiste aquella rosa del ayer, 
pasión ahora consumida.

Pasan los jóvenes, elásticos,
algunos raudos en la urgencia matutina
por causa del rigor de los horarios;
otros, indiferentes con miradas perdidas, 
todos felices solo de vivir.

Van segando las briznas
bajo el eterno sol
para el granero de la vida;
brindados al amor,
ardientes en el alma sensitiva,
dueños del hoy y del futuro.

Al sueño de la otrora fantasía,
el viejo corazón sigue latiendo
en la hermosa mañana que termina.
Al fin del ajetreo
se aturde de vigilia.

Tantas agitaciones
lo abruman y alucinan.
Remonta la mirada, reconoce
las hondas maestrías
que el sosiego propone.

Y en medio del bullicio y de la prisa, porque han dado las once,
el tiempo del solaz culmina.
Mira la plaza, su propia ausencia, 
y hacia su cama se encamina.  

martes, 11 de junio de 2024

Como una lagartija en el desierto

Cuando el verdugo sol,
día tras día,
caiga con su plomizo odio,
los buitres en las nubes
acecharán en vano.

En el oasis,
frente al espejo de la fuente,
donde la luna y la serena infinitud
retozan en la noche,
como paciente lagartija,
me haré habitante del desierto.

De ahí en más
—reptil de sangre fría—,
caminaré feliz por las arenas tórridas
sin el apremio
de levitar, pues, subiendo las dunas, 
me adueñaré del horizonte 
levantando las patas alternativamente.

miércoles, 22 de mayo de 2024

Sangrar por la herida

Quisiera volver a aquel pueblo
de mi vagar adolescente,
y reencontrarme con la joven
que me sonrió con picardía.

Recuperar aquel instante
que se esfumó por mi torpeza,
y reparar mi indecisión
ante la explícita señal.

Surge y resurge en mi memoria
el voltear del bello rostro.
Me carcome haber malgastado
aquel obsequio del destino.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Con el palo de fregar como terapia


Todas las veces me da risa lo de siempre.
Antes sí me irritaba,
hoy ya no tanto —practico la empatía—;
pero nunca me acostumbré
a los tenaces golpeteos
de su palo de repasar contra los muebles,
las paredes, las puertas,
metódicamente, durante todo el día,
como si esa tarea
la mantuviese eternamente joven.

Aunque sé que tampoco
puedo sentarme todo el tiempo
tratando de aprender la lengua del fregado,
de igual manera,
ella entrará azotando las esquinas,
el escritorio, la silla, mis piernas, mis ideas,
y me levantaré
para que pula el piso donde estaban mis pies,
con mi sonrisa de condescendencia,
como todos los días,
para que luego de que yo me muera,
nunca sienta que me irritaba
terriblemente su faena de limpieza,
su terapéutica manera de fregar.



viernes, 3 de mayo de 2024

Estampa de un recuerdo




Bajo el frutal del patio,
en la fresca mañana de trinos incesantes
--melodías sin tiempo--,
oyendo el traqueteo
de la aguja en la máquina a pedal,
ajeno al hombre que será,
a su propia nostalgia,
sobre la tierra parda
dibuja con el dedo la inocencia,
mientras absorbe su memoria
la atmósfera que nunca olvidará.

miércoles, 17 de abril de 2024

Morir en tu fuego


Anoche te embrujé 
con las luciérnagas divinas.
Mis manos, desatadas y viriles,
invadieron tu cielo constelado.

Gravitante tu boca, 
rojiza pulpa de tu huerto carnal,
desbordaba futuro;
y mi presente, con su ardor en fuga,
parecía incendiar el infinito.

Devoto en la fogata de tus labios,
en los rescoldos de tu piel,
en el tacto quemante de tu cuerpo,
hasta el alba sufrí
el regocijo de los mártires.

sábado, 23 de marzo de 2024

Los dueños del cielo

Evolutivamente diestros, 
peregrinan los seres entregados 
a la existencia 
sobre alfombras de vientos
(razón reproductiva buscando eternidad).

Del cielo son los pájaros, 
del aire conquistado por milenios,
de los acantilados, de las islas secretas, 
de las alturas solitarias.
Son amos de la gravedad.

Olvidados sus gritos ancestrales,
abiertas las alas al vasto mundo,
al horizonte sin fronteras,
a las migraciones constantes,
se mueven con nula conciencia de aleteo.

Inventaron las plumas con memoria genética,
para vencer la condición rastrera,
cuando el cielo existía como reino de nadie.



viernes, 22 de marzo de 2024

Por tu río








Por la piel de tu río singla mi mano,
por sus riscos punzantes
cayendo en sus cascadas impetuosas,
por los recodos táctiles,
por los bosques primarios
donde el instinto crece fértil.

De sus profundidades
surgen los peces ateridos,
para mordisquear mi rumbo
con vértigos de espumas y deseos.

Me encadeno a su curso, 
me entrego a su corriente, 
me abandono al naufragio 
en sus aguas rebeldes. 
Entonces ya no existe el mar. 


miércoles, 13 de marzo de 2024

Sin rumbo


A nadie le deseo
este percance de mi quilla.

El río está estrujando el cuello de botella.
Las aguas pasan a empellones,
y el caudal de las voces líquidas
presiona en la garganta cónica.

Rebelde y agresivo va formando bahía
en mis orillas fértiles, ahogando mi destino.

Cansado estoy, y siento la amenaza 
de andar y desandar a la deriva.

Fluir es el propósito,
nunca el estancamiento
en esta inundación de la esperanza,
donde flotan anárquicas las boyas,
perdido el cauce principal de la corriente.

jueves, 8 de febrero de 2024

Ven junto a mí

Ahora que estamos ya solos
en esta casa nuestra silenciosa,
ahora que los hijos han partido,
ven junto a mí
a nuestro cuarto.

Deja la tarea que estás haciendo
en la cocina, donde oigo
el ajetreo de tus manos,
y ven, ven junto a mí.

Deseo disfrutar
de tu cálida compañía,
acercarme a tu aliento de mentol y limonada,
acariciar tu piel y su horizonte,
crucificarme en la pasión intensa,
y hacer que el mundo vuelva 
a su rutina emocional.

Ven junto a mí,
antes que nuestro amor se pierda
para siempre en la eternidad.

martes, 5 de diciembre de 2023

Sombra de la calle


Todo esto pasa desde hace ya mucho tiempo:
en la mañana de un día agitado,
impasible la calle absorbe, entre su prisa y sus chirridos,
tu habitual sombra.
Nadie mira tu errar.

Nadie siente tus bruscos cancerberos:
esa parálisis del alma, en un día 
jurado para ensalzar el tiempo
con palabras adecuadas al grito;
ese silencio de minutos congelados,
dueño de tus magulladuras, 
donde la negación de tu individuo
ha triunfado.

En el presente sigues, en esta vibrante mañana,
por las calles que observas con ojos de mil gatos,
atrapado por gentes cuyas vidas ignoras,
cuyas prisas molestan,
cuyos rostros son muecas plásticas.

Es infame andar solo tanto tiempo,
perdido y esperando que te encuentren.

martes, 31 de octubre de 2023

Resiliencia


Resistiendo en los laberintos de cerrojos,
de la vida pretérita desnudos,
observamos perplejos
deslizarse una rata,
libre de la inquietud nerviosa
que provoca el peligro de la muerte.

En pocos días de estudiar
el secreto de las cadenas,
cambiaron los sonidos de las cosas.
Eran metálicos ahora todos los sonidos:
latón, las quejas,
aluminio, el mensaje,
acero, los tic tac de los relojes,
hierro, el silencio,
plomo, las nubes,
y hasta Dios se hizo bronce
en un lejano campanario.

Yo sufro, más que nadie,
los bruscos arrebatos de la descortesía,
pues siento el miedo
arrojarse a mis ojos
como un niño sobresaltado.

Cayó una lluvia mansa sobre las piedras,
toda la noche, todo el día siguiente,
llenando de humedad mi hastío.
Como un verdugo de los tantos que maltratan,
tras el aroma acariciante del ozono,
lamía los barrotes y cantaba:
«estoy aquí para pulsar vuestra paciencia»,
con la premonición del óxido.

sábado, 30 de septiembre de 2023

Infructuosa búsqueda




Me dispongo a alcanzar el cauce
que me lleve a la cuenca más sagrada,
a la cárcava, la madre de las sagradas vertientes,
donde la sed no abruma,
y el hambre se atosiga con alimentos nutritivos
que vigorizan nuestro cuerpo
y espolean nuestra memoria.


Resuelvo delinquir en esos prados,
quebrantar su edénica paz,
aterrorizar a sus débiles criaturas;
y en las noches de luna confundida,
vivir los más escandalosos desenfrenos,
de tal suerte que el eremita que seré
podrá reír a sus anchas, a pecho descubierto,
haciendo trepidar los troncos de los árboles
como diapasones salvajes.


Ay de mí: sólo
una contrariedad soportará mi orgullo:
la soledad:
la vasta materia sin risa,
la postergada búsqueda, 
la extensa alcoba de los prados
sin el sutil olor del sexo.

viernes, 29 de septiembre de 2023

Temor de extraviar nuestro destino


Hoy viertes en mi corazón la angustia
de que estamos perdidos,
muy lejos de la tierra firme,
hacia una isla donde el miedo a la intemperie,
a la desolación,
puede llover sobre nosotros.

Tantas veces descubro nuestros nombres
en el largo inventario de derrumbes,
que se ha llevado anécdotas y todas nuestras fotos,
y todas las palabras de la dicha,
y hasta el remedio minucioso del martirio.

Desatinados por el tiempo, sin huellas esenciales,
a solas en el ultramar de los escrúpulos,
crédulos en el orden de la risa,
arribando a la tierra fértil, pero sin labranza posible,
hoy viertes en mi espíritu la angustia.


domingo, 21 de mayo de 2023

Al obstinado demonio


Me propongo acallar tu voz
destruyendo tus sucias intenciones.
Te rastrearé en las crujías
secretas de mi espíritu,
pues en uno de esos oscuros
sótanos siempre acechas.
Al destrozar las psíquicas cadenas
y descubrir los pasajes oscuros, 
con las virtudes del sabueso,
encontraré la inconfundible
bascosidad de tu rastro.

Deberé descubrir
la maldad de serpiente de tu rostro:
tu taimada sonrisa y tu oblicua mirada.
En evidencia
ante el concierto inapelable 
de los innumerables seres que me pueblan,
iré desvinculando tus impíos actos
en el gran auditorio.

Dejarás de arroparme 
con la manta del tedio;
y, día a día, despertarme
en la pereza.
 
Te alimentas
de mi desprecio a las molestas caminatas,
y de mis sentimientos de congoja
ante el haz de centellas que me ciega.

Activas
para socavar los cimientos de mi voluntad.
Realizas comercios viles
con cualquiera de los demonios que me pueblan.
Embaucas a mis ángeles guardianes:
celosos celadores de mis virtudes.
Con ardides maestros
los llevas hasta tu ignota guarida;
y por arte de misterioso engaño,
me los devuelves trasformados
en lobos traidores amenazantes.

Te hallaré, monstruo despreciable.
Memoricé los timbres de tu voz;
y ante la mínima señal
de tu naturaleza tentadora,
apenas emitas sonido alguno,
echaré sobre ti mis redes,
convirtiéndote en el cautivo eterno
en las mazmorras de mi espíritu.
Te hallaré, antes que la noche
te brinde chances de escurrirte;
y, luego de vencer el asco de tocarte,
con la apilada indignación
de tantos angustiosos años,
¡te desollaré, demonio maldito!