martes, 23 de julio de 2019

Mi rama opuesta


Pudiera estar yo también muerto
y ser fantasma en esta vida,
vagando en los confines de mi entorno,
porque la algarabía de mi hermano,
que se encontraba en la opuesta rama,
se desgajó a destiempo y todo el peso 
del árbol se me vino encima.

Pudiera haberme muerto de su ausencia
como mueren las ranas en las ciénagas,
pero lo he sobrellevado,
y hoy lo acepto en su abismo sin contacto,
reteniendo su infancia en pocas fotos,
como si esperara su risa que ya no sustenta,
sus ojos que confiesan
la existencia que ya no ríe.
¿No es esto estar muy lejos de la suerte?

Y como los inviernos
no sólo matan primaveras,
sino también a quienes más amamos;
y como nuestra sangre que es conducto de oxígeno,
de constante renovación,
es también cuerda del reloj que me desgasta
y me destruye lentamente. . . ,
seré también, muy pronto, como él,
recuerdo de una rama desprendida
en el árbol caído de raíz.

sábado, 20 de julio de 2019

Poeta de una sola voz


No quieres ser poeta de una sola voz,
no eres perro ni ave
ni gato con registros de afecto y calentura
(te aturde la variante del dulce ronroneo,
siempre girando sobre el mismo tono).

Tu loro lo hace mejor que cualquiera
estirando las letras cual goma de mascar;
dice “hooola” de mil maneras: grave, aguda,
contrarrítmica, cadenciosa, enrevesada,
nerviosa, tímida, vulgar,
con tanta gracia que casi parecen versos;
pero sucede que lo hace cien veces, y mil veces,
y cree que lo hará infinitas veces
porque no sabe nada de los cielos
e ignora la vejez como la muerte.

Mil veces el mismo poema,
con pequeños cambios de fónicos matices,
sin importar que llueva o llegue el fin del mundo,
sin importar si estás turbado o te trajiste
la más insoportable de todas las resacas.

Tu loro lo hace mejor que cualquiera,
tantas veces por día, tantas veces;
y cumple una larga paciencia
acompañándote (lo sigue haciendo hoy).

Te perdonen los amables lectores
que esperan siempre “el timbre de la voz”,
el “registro”, las “ironías”, las astutas metáforas
(que tan bien disimulan las vulgares ideas,
que tan sutilmente se alejan de lo tópico),
si mañana se te ocurre cantar
sin métrica, sin rima, plagado de asonancias,
queísmos, leísmos, coloquialismos,
infantiles anáforas, caóticamente,
con sólo un puño de emoción.