domingo, 13 de septiembre de 2015

Ante los lobos del espíritu

                                                  "adentrarse en el miedo del verso no nacido" (Celia Puerta)

Merodean feroces la explanada.
Me introduzco vestido de cordero,
invulnerable el corazón de acero
a la temible y ciega dentellada.    

Solo en la noche -voluntad ganada-,
soportando el tic tac del segundero,
con mi temor explícito y señero,
irrumpo al escrutar de la manada.    

Más allá del felino ardid, tozudo
voy batiendo las sucias intenciones
con mis bríos humanos como escudo.

En las sombras, los seres execrables
perciben cuán bravías decisiones
guardan mis cancerberos insondables.

lunes, 7 de septiembre de 2015

El poema insurrecto

Siempre desciende abstracto sobre la médula del brío,
sobre el clamor del verso inexistente, sobre la súplica del estro,
sobre las teclas del ordenador, sobre el coraje,
deslizándose con el tiempo hacia el recóndito vacío.
En la eventualidad de su germinación se observan sepultados casi siempre
todo su ritmo, con todas sus verdades, bajo la yerma sustancia del abismo,
donde casi como la nada se percibe.

Alguien lejano sufre. Se ahoga en su carencia; y esa agonía de lo insulso,
impone su mensaje de eutanasia en la quimera del pasado,
en la ruina del intento fallido. Entonces el espíritu ya nada sabe de esplendores
y nada más comprende. Se nutre de codicia atada a los residuos del talento,
y no logra sino arrear a todos los pájaros de su sueño,
agotarlos en su propia pobreza, donde cansados van de a uno pereciendo.

No se crea la luz con voluntad, ni en el fiero combate con las duras palabras,
ni en la exclamación vigorosa de los adjetivos, ni en el asalto a lo sutil,
ni en la fascinación por la simbología; menos aún
en el extravagante grito de las metáforas.
El poema es un galope hacia el miedo de perder la cordura,
es un miedo que escucha lo que no ha dicho todavía,
es un miedo tembloroso que sigue y sigue hacia el fuego que espanta,
hacia la luz que el mismo miedo difumina.

domingo, 6 de septiembre de 2015

desnacer


Lo que debes preferir a todo es, 
para ti mortal, lo imposible:
es no haber nacido, no ser, ser nada. 
Sileno.

mis párpados se abren y se cierran
mis ojos sufren la intensa luz
mi grito es un eco cavernario
mis labios se dilatan con ansias de succión

nada comprendo aún sobre mi ser

me han arrancado de mi dulce sueño
contraigo mis perplejos músculos
mis oídos padecen el enjambre de las risas
me domina el atávico terror

todo comprendo entonces de mi ser

quiero el retroceso de mi parto brutal
quiero mi tibio útero y su infinita paz
quiero de nuevo mi inexistencia
quiero de nuevo mi eternidad