lunes, 7 de enero de 2019

La luz en mi muerte

También existen las anécdotas
en la agonía.

Cada noche, cuando voy pereciendo,
transito por un túnel
hacia el ignorado profundo,
sin bombillas eléctricas, a tientas,
como un ciego abatido
que ve arruinarse inexorablemente su visión.

Mi vida, triste mecha,
limitado pabilo
para el candil que se oscurece,
al apagarse y percibir la infinitud,
es renovada luz para el eterno faro 
que alumbrará
mi silencio, la sombra de mi espíritu,
mi nada.

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