jueves, 14 de noviembre de 2024
Pasa y no pasa
A veces me sumerjo en un rencor chatarra,
en casi odio que pasa y nunca pasa,
y me vuelvo asesino rencoroso
que mira en el desierto de su cama
cómo trasladan las hormigas de los años
las hojas que se caen de su piel.
Pero estoy vivo y vivo. Debo festejarlo con todo mi dolor,
mis uñas incrustadas en los pechos amados,
en las negras orquídeas de mi infierno interior.
Haré que pase, lo prometo,
que quede como seña de buen trato
mi martillo y mi destornillador,
el jardín que se ducha todas las tardes,
el pan tostado con paté.
Y el cielo que se ponga triste,
si así quisiera Dios.
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