viernes, 7 de septiembre de 2018

La ruptura


Denegado el pedido de ordalía

degustaba el café la boca ausente.
Dijo adiós con su gesto indiferente
y en ese bar perdí mi poesía.

Herido por la atmósfera baldía

del asiento sin ella y la inclemente
ola de desazón, un displicente
abandono retuvo mi agonía.

Recuerdo que observé con amargura,

herido por mi error, tras los cristales
fundirse en el gentío su figura.

Y con ella perderse los momentos

de mi vida felices y esenciales:
el amor a pesar de sus tormentos.

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