sábado, 23 de diciembre de 2017

Cuatro dos puntos cuarenta y cuatro


4:44 y no sé si despertarán los duendes
Unas monedas sueñan sobre un papel blanco
en la superficie rústica del familiar escritorio
Sueñan lo que valen
quizá los pequeños
objetos disponibles
para su valor comercial
Un chicle Un yogur Una cerveza
Un paseo en ómnibus por toda la ciudad
En la superficie rústica del viejo escritorio
Unos anteojos de lectura de libros de bolsillo
Un pendrai gastado mas que sigue acopiando
Un tomo de Góngora luchando ante el tiempo
gélido con su lentamente vetusto castellano
Un termo de mate que calienta mis tripas
4:55 y no despiertan todavía los duendes
El perro rabioso del tiempo destripando
once pasados minutos y va por más
repeticiones de rutinarios anhelos
rituales cómplices que serán
bárbaramente cercenados
5:05 y no se avista el reflujo del aire mágico
Mutis se halla la luna y polvo y roca y planetaria
Vieja pálida cenicienta desecada y sin fascinación
Ya no llegan los duendes con el regalo de la musa
y caigo jadeante ante el vacío placer de lo absoluto

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