domingo, 8 de enero de 2017

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Hundidos en la noche 


Un viento inoportuno ha apagado la tea
dejando a oscuras el camino.

Aunque acogidos en la noche repentina,
el mal presagio que despierta con la sombra
cierne amenaza de maldad sobre nosotros.

—¡Una cueva! Busquemos una gruta,
el regazo de las piedras.

—¿Una cueva en las sombras? ¿Otra noche
en medio de la noche? ¡No!

—¡Las ramas de algún árbol! El susurro
de sus hojas espantará nuestro temor.

—Siempre se filtra el hambre entre sus ramas
donde acechan los pájaros carnívoros.
¡Definitivamente, no!

—¡Por Dios! Entonces, ¿qué sugieres?

—Que esperemos el alba, aquí, sin movernos,
soportando el temblor hasta que llegue,
victoriosos del miedo y de la sombra.