viernes, 26 de mayo de 2017

Sócrates


Sobre el camastro humilde, condenado
por impiedad, la condición humana
advierte su destino: lucha vana
ante el severo oráculo del hado.


De excesos lujuriosos acusado,
Atenas abomina y mal se ufana
de la fealdad grosera, de la arcana
esgrima, del maestro disipado.

Consiente la razón el largo viaje
hasta la eterna soledad umbría,
ahíto de la saña y del ultraje,
dejándonos su gran filosofía.

La insólita cicuta mata al hombre
para engendrar la gloria y el renombre.


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