miércoles, 10 de mayo de 2017

Necrópolis de inmortales


Yo conocí un lugar
que muy pocos han conocido,
donde el orgullo y la pasión
eran repugnantes gusanos del espíritu;
y por ende, aplastados día a día.

Los pasos que se daban eran interminables
—aún siguen dándose hoy en el recuerdo;
aún persiste el ánimo de huir,
aunque nadie jamás ha podido lograrlo.

Ese lugar es único
—un paraíso cercado— para los tristes
que buscan los paseos solitarios
al aire libre,
para los que resisten
la lluvia en la memoria, la añoranza,
el soliloquio,
los pasos sin destino.


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