miércoles, 27 de julio de 2016

Guerra al ingrato




1
Fuimos amigos francos; tal así,
que cuando una falsía de su amada
le dejó con la dicha destrozada,
en sus detalles íntimos viví.
Y cuando el corazón con frenesí
latía; y la virtud, encadenada
a las vivencias dulces ya olvidada
por ella, se escurría, yo le di
coraje, fuerza, hombro, y el sincero
entusiasmo de noble compañero.
Pero todo fue inútil: decidido
a vender su alma al diablo por dinero,
farsante, con la piel del mal nacido,
hizo de la amistad arte fingido.