miércoles, 13 de abril de 2016

Carta a mi hermano muerto




Irrevocablemente, sin apuros,
nos encontraremos unidos,
y seré yo quien te siga con toda
mi inexperiencia de cadáver,
de fantasma que lucha
por sus reliquias familiares,
inseguro de la inmortalidad,
pero dejando ya este cuerpo vano,
esta lengua callada en el instante,
este retrato de vampiro en el espejo,
jugando con el alma en la derrota,
llamando a gritos a lo que no responde.

Soneto inconcluso



Caer en el sopor, en su maraña,
efigie del baldío sentimiento,
torturado en el vil presentimiento
de que el hastío más y más se ensaña.