sábado, 26 de marzo de 2016

Kafka




La puerta ya sin llave y entornada.
Sobre la mesa varios manuscritos:
desgarramiento crónico, y espada
que apunta con destellos infinitos.

Invocación a Eutimia



                                                    Diosa de la alegría y de la tranquilidad del alma.


Te pido –cuanto amo la poesía-
me liberes del déspota implacable:
el Hastío: monstruo insobornable,
y emerja siempre mi canción del día.