sábado, 27 de febrero de 2016

Vuelo de las musas




Quiero encontrar
en esta siesta adormecida,
sentado a la sombra oscura
del floreciente mangal,
un legítimo reposo
para observar
el vuelo lánguido
de las arrogantes musas.

Soneto de tu realidad




Ni siquiera la presunción ingente
del poema. Ni aquellos viejos bríos:
escrutadores linces de la mente.
Ni siquiera vitales desvaríos.

Tiempo exacto del amor carnal



Rodaron por tus laderas
los empeños del instinto,
pero negaba la luna
su claridad al camino;
y ese súbito recato
ante el deseo prendido,
nos redimió de un encuentro
brusco, carnal y vacío.

Veracidad de amar




En el mundo frío de mi tristeza,
sigo yo esperando que el desaliento
del rencor reponga mi fortaleza
para superar este vil tormento.