martes, 26 de enero de 2016

Las huellas del espanto




Esta noche no vienes a vencerte a ti mismo
sino a batir señales de tu corazón,
relámpagos, razones por la que arrojaste
la dura tempestad sobre tu cuerpo.
Esta noche, con todo tu coraje.

Infructuosa búsqueda




Me dispongo a alcanzar el cauce
que me lleve a la cuenca más sagrada,
a la cárcava, la madre de las sagradas vertientes,
donde la sed no abruma,
y el hambre se atosiga con alimentos nutritivos
que vigorizan nuestro cuerpo
y espolean nuestra memoria.

Eterno ciclo




El viento hoy parece
temblar sobre las copas de los árboles,
mientras se dobla el denso follaje a su merced,
y las raíces bajo tierra
perciben la flexible oscilación
de los enhiestos troncos,
y se estremecen las flores a punto
de lanzarse al vacío y emigrar
con sus cofres sagrados.