lunes, 18 de enero de 2016

Anécdota de una noche con mi hijo




Mi hijo está sentado en el jardín
y la noche está perfecta y estrellada.
Sin amor no tienen los hombres una buena casa,
con un jardín bien cuidado, donde los pájaros
emitan sus alegres cantos, de tal manera
que un pequeño paraíso los refugie.
Mi voz es una soga que lo tiene ligado por el cuello
sin conseguir zafarse, ¡y hoy es sábado!
y el cielo de la rubia de la esquina lo espera.

Anécdota de una noche con mi padre




Mi padre está sentado en el jardín, la noche está estrellada,
y un túnel silencioso nos aísla.
Su voz es una soga que me tiene ligado por el cuello
sin conseguir zafarme, ata mi buque al muelle,
y es sábado, carajo, y la negra de la esquina me espera.