martes, 12 de enero de 2016

Verso imperfecto




Acostado ya en mi cama
dispuesto para dormir
quise corregir el verso.
Sabía que en la mañana
olvidaría el hallazgo.

Indriso de una tarde de agosto en el sur




En el metal de la tarde triste
vanos suspiros de tenues frondas
besan los ojos del alma umbría.

Romance de la luna que siempre llega




Enredada en el silencio
de la noche adormecida, 
pena la visión estéril
en la inquietante vigilia.

Ritmo de la marcha




Muchos años rindieron ya la tierra
sus frutos de verdad a tu esqueleto,
pero los vientos llevaron tus palabras
a las praderas perdidas del silencio.
Como los llantos de los niños solos,
tantas lluvias cedieron su ternura
a la sequía de tu abatimiento.
Y tú, hombre de agobio,
tratando de curtirte en el coraje.