domingo, 13 de noviembre de 2016

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Mariposas de los días

Vuelan las mariposas, vuelan
mudas, con alas
de acato y rendimiento.

Recuerda el alma su canción de cuna,
su libre despertar en las auroras
con leche de colores.

En el río del tiempo,
donde ya dócil fluye la corriente,
se observa, en el cristal de sus entrañas,
la dicha de los patios
traseros de los mundos idos
ahogándose sin pena en la impiedad.

Ay, triste mariposa de los sueños:
¿en qué pérfida brisa has confiado?,
¿en qué desdén del curso
ofreciste tu púrpura mejilla
buscando el beso de la eterna fuente?

Ya no surques, no surques,
mi pobre mariposa confundida:
late el adiós del mundo
como un sollozo de guijarros
en los limos del lecho.




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