jueves, 6 de octubre de 2016

Religión




Religión

Toca la parca un día tus aldabas;
y aquella presunción, cuando sentías
el momento fatal, cuando abrazabas
la angustia de saber que morirías,
se torna realidad. Y las porfías
del continuo vivir, cuando vagabas
en círculo, creyendo que alcanzabas
en la existencia vastas maestrías,
exhuman vanidad. Y ahí, temblando,
abandonas tu viejo agnosticismo,
y exiges a tu mente el espejismo
sagrado, la visión de ayer rezando
en susurros tu madre tras el velo,
la grata imagen del perenne cielo.


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