jueves, 15 de septiembre de 2016

Más allá del jardín




Sigo teniendo mi jardín
donde los pájaros prorrumpen
en bullas de instinto amoroso,
y se multiplican serenas las arañas
ante el largo descuido de la poda.

Sigue existiendo
sólo para plantas perennes,
para raíces duras,
para palmeras de oasis sufridos.

Mi verdadero ocio vive
en fatigosas búsquedas de la belleza.
Ya no me impulsa la policromía como antes.
Los aleteos son muy pobres para tanto polen
acumulado en las corolas.

El regocijo ahora consiste en levantar la vista
sobre las flores, hacia el infinito,
evitando la soflama del abandono.



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