viernes, 3 de junio de 2016

Soledad a modo de diluvio




Si cada gota caída
es de la lluvia de mi soledad,
entonces, ya no me contengo,
y en un desborde impío
anegaré mis últimas planicies.

¿Quién querría beber en el embalse
de estas aguas amargas?
¿Los pájaros que huyeron del diluvio,
de su silencio?
¿Tú, que estás gritando mi nombre
en tu impotencia de ahogada?

Sólo una súbita sequía
con aquel sol ardiente nuestro
logrará evaporar los humedales
de esta angustia,
y devolver con la justicia
de la reparación,
a modo de otra lluvia hacia los cielos,
los prados florecidos a mi tierra.


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