sábado, 25 de junio de 2016

Rendido ante la otra suerte




Perplejo miras desde tu experiencia
tantas suertes errar atormentadas
en sus fatalidades enclaustradas,
donde el caldo de albur y efervescencia.

Cuánto repudias contemplar el mundo
desde el ángulo estoico del humano
destino; cómo niegas, en el cristiano
axioma, ver el límite rotundo.

Luego, cuando tus ojos digan basta
al extravío de no ver el cielo
con su inercia que todo lo desgasta,

te inclinarás con aterrado velo
ante la fe que brinda la otra suerte:
vida eterna en el reino de la muerte.


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