viernes, 6 de mayo de 2016

Tu risa nublada




Tu risa está nublada.
No son nubes de todo tiempo;
más bien, se debe a la mirada oblicua de la noche
sobre el amor herido, súbito alud del cielo.

No me turba la causa, conozco la respuesta,
tiene la alcoba sus duros aguaceros,
sus ráfagas que ahuyentan las aves de los ojos
y desclavan los labios de los besos.

Yo sé que la pasión sufre sus estaciones,
el tacto frío, la cara de su invierno,
la pronta oscuridad de los crepúsculos,
y exige los pudores de tu sexo.

Yo sé que la mudez mata la luz;
y la sombra, tu risa en el espejo.



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