sábado, 9 de abril de 2016

Rodearse de desiertos




Al rodearse uno de desiertos
se encuentra en el oasis.

El ímpetu del sol puede escaldar lo que desee
pues los buitres esperarán en vano.

En el espejo de la fuente
asomará la luna en la lánguida noche,
y seguirán cantándole los grillos
que monodian sus cantos de poetas sin alma.

Rodeado de infinito desierto,
puedo hacerme reptil de sangre fría
y adaptarme a su quemante suelo
levantando las patas alternativamente.


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