lunes, 4 de abril de 2016

La esperanza muerta




Tratando de avistar
alguna sombra parecida a tu recuerdo,
el tiempo pasa, pasa y pasa,
perenne, pertinaz, continuo
en búsqueda y ausencia de mí mismo.

La luna se desmaya.
Recorre laberintos de mis iris.
Se torna deslucida.
Se arruga.
Se afea.

Las calles desoladas
te buscan, no te encuentran.
Como náufrago triste por la playa
ante su barco hundido.

Y, en la calle atestada, ¡ay!,
la turba de normales
enclaustrando en mi pecho
mi locura de amar.

Sonidos de claxones
destrozan mi esperanza,
tu rostro, tu imagen, mi ensueño
en la memoria.

Pedazos tuyos
que llevo a cuestas todo el tiempo
por las aceras de la cotidianeidad.


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