miércoles, 30 de marzo de 2016

Ramas desprendidas






Pudiera estar yo también muerto
y ser fantasma sin vivencia,
vagando en los confines de la nada,
porque la vida de mi hermano,
que era la opuesta rama,
se desgajó a destiempo y todo el peso 
del árbol se me vino encima.

Pudiera haberme muerto de su ausencia
como mueren las ranas en las ciénagas,
pero lo he sobrellevado,
y hoy lo acepto en su abismo sin contacto,
recordando la infancia, como si esperara
su risa que ya no sustenta,
sus ojos que confiesan
la vida que ya no posee.
¿No es esto estar muy lejos de la suerte?

Y como los inviernos
no sólo matan primaveras
sino también a quien se ama;
y como nuestra sangre que es conducto de oxígeno,
de constante renovación,
es también cuerda del reloj que me desgasta
y me destruye lentamente. . . ,
seré también, muy pronto, como él,
recuerdo de una rama desprendida
más el árbol caído por entero.




No hay comentarios: