lunes, 22 de febrero de 2016

Visión inhumana de la naturaleza




Muy solo con el sentimiento, con la retina frágil ya
—como queriendo desprenderse—: nuestra madre tierra y su atmósfera
respiran inseguras hace décadas, dentro de sobresaltos.
Reflexiona conmigo si tú también padeces su tormento.
¿Recuerdas la pureza y la frondosidad: el verdadero edén?

Por más esfuerzo pensativo que realices, no encontrarás razón
de tanto ultraje: el hombre corrompiendo el aire, y el aire el ser.
Creíste que el exceso cesaría, que el monstruo del destrozo
sometido sería en estaciones más. Hoy adviertes que no fue así:
soportas día a día, hora tras hora, un vandalismo más, un árbol menos.

La desolación de las nubes, la queja de la tierra, la horrible pérdida
de su nutriente primordial, suscita un sentimiento que parte el corazón.
En las profundidades de la tierra, en los antiguos surcos hoy desiertos, 
la atrocidad, el desprecio a las aves, la salvaje impiedad, el saqueo feroz, 
van apagando lentamente el mágico murmullo de la vida.

No alcanza nuestro ruego, la lucha de los nobles, todo es en vano ya.
En poco tiempo más cada amanecer caerá sobre los campos yermos.



No hay comentarios: