martes, 5 de enero de 2016

Vivir hasta la noche profunda




Vivo en la cota de la noche profunda,
y durante el día debajo de mis ganas.
A veces soy
un mueble más de mi emoción,
o una tijera que corta
los minutos que sobran.

Mi refugio, como el de las hormigas
o el de los topos, está hecho
de todas las longitudes de pasadizos,
pasajes secretos y no secretos,
en las profundidades
y en los pequeños huecos de las horas.

Mi vida podría entenderse mal,
confundiéndola como andar
galerías de tálpidos,
túneles terroristas
donde se urden guerras de civilizaciones,
o cobijos de criminales.

Nada de eso ni de lo otro. Todo mi tiempo
es desandar lo andado, pulso del vigor.
Todo mi tiempo es lavarme
la cara en la mañana, y salir a buscar
la tierra prometida. Quizás me vaya al diablo
en todos los sentidos, quizás hacia el silencio,
pero siempre marchando 
en todos los sentidos.


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