sábado, 9 de enero de 2016

Ríndete




Cierra tus ojos, abre tu infinito.

Sin lámpara en la noche
el alma, con su mundo en sombras,
recorrerá los hondos laberintos
indagando las huellas del ayer.
Sé que a veces la noche no nos soporta ya.
 
Abre la puerta de tu desolación,
yo estoy detrás de ti
como una mano en el silencio de las grutas,
como un siervo en el culto religioso;
y, aunque escondas tu risa entre los húmeros,
y no pueda alcanzarme ya tu grito,
arrancaré de la sentina nuestro sueño,
arrancaré del cofre del recuerdo
la corona que aún reluce.

Cierra tus ojos, abre tu infinito:
deja que alumbre tu tiniebla
mi lúcida memoria.
Deja que vuelva entre nosotros
la sed de lo que estalla
en los pañuelos blancos.
Ríndete.
Te amo.

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