martes, 22 de diciembre de 2015

Una pareja en la calle



Ayer he espiado el proceder
de dos enamorados
en la calle agitada de la tarde.

Gracias querida negra



Estoy enteramente tuyo mi querida negra
Como una cuchillada deshonesta en el callejón
Vaya que te vaya que le he dado a tu impenetrable corazón
Eres una sensual y negra camilla de hospital para locos
Y yo soy uno de los cientos de locos que has cargado
Nuestra alianza te reporta migas para las palomas y paz de las plazas
Acuéstate a jadear a mi lado con el incendio de tus entrepiernas
La sábana es un lugar sagrado para la inmolación de la libido
Ahí van a acechar siempre los hambrientos buitres sexuales
Está bien, me acuesto contigo, creo aventurarme bien profundo
En la oscuridad de tu estructura carnal y ósea No encuentro razones
Razones para reírnos con las costillas rotas De ahí que sólo ámame
Eres la chica más dulce del recuerdo y del día y de la noche y de la nada
Eres como el violín de un pájaro entre las ramas de los árboles
Eres un apetecible trozo de carne para los lobos de mi historia
Te socorreré en alguna alcantarilla sucia de la ciudad En algún raudal
Aunque sé que tú vives en las praderas de los corazones congelados
En las cornisas del aire donde te empeñas en ser madre corriente
Tangentemente te retengo como a una luna conquistada y violada
Y a cada tanto mi acuciado frenesí te invade como un semental
Y mi dorado paño se estremece de tenerte cada vez que se empaña


Razonando con mi descuido




Sé que estoy en el callejón sin salida del unicornio azul,
y todo lo que digo ya lo he dicho cientos de veces.