miércoles, 2 de diciembre de 2015

Recordándote en el patio de naranjos




A veces oigo tu voz y tu risa en el patio de naranjos
y percibo tu amor de hermano con su corazón solitario,
inmerso en la travesura de los días;
y un mundo encantado se abre en mi memoria,
y se despiertan duendes infantiles
que retozan a la sombra de los árboles;
y al ver que vas y vuelves intermitentemente
-fantasma en la realidad de la tarde-,
una tristeza inmensa se apodera del silencio.

Razonando sobre el instinto




Para encontrar la voz del taciturno instinto
uno debe encontrarse al borde de la suerte
y usar potentes microscopios
de la imaginación,
liberar las compuertas del desorden mental,
de las palabras que hacen enrojecer los labios
y ejercen el dominio sobre el ansioso espíritu.

Recuerdo de un amor que va muriendo




Del corazón profundo del pasado
exhuma, a veces, cierto edén de flores
la memoria, y se impregna de colores
en un difuso círculo cerrado.

La cebolla




La cáscara primera es sucia.
Luego aparecen, como 
sentimientos superpuestos,
otras capas más limpias,
y otras que se ven casi transparentes.

La canción del marinero




Quiero cantar con gran brío
una canción con esmero,
la dulce canción del río,
la canción del marinero.

Botones




Se atiborra la fábrica de obreros.
Poco a poco las luces iluminan.
Los mecanismos en cadenas
no dan lugar a treguas.
Todo es exacto como el cielo.
Apenas tengo tiempo
para rascarme la cabeza.

Plagio astuto




Que no resulten ciertas mis sospechas,
y no destape la sutil memoria
versos con máscaras oscuras, fechas
de poemas ocultos en la historia.