miércoles, 25 de noviembre de 2015

El barco de otra vida




Ha perdido el navío que presagia
los calmos esplendores de otros cielos:
los paisajes al sur de la rutina,
donde el hielo se vuelve duende recluido,
donde el silencio late en el dolor ausente
sobre la edad eterna de los pinos.

Flores marchitas




Flores mustias, ajadas, casi muertas,
agonías hirientes, desconsuelos
anhelando escapar del infortunio
que depara la muerte. Tristes rosas.

Oda a Pablo Neruda




I

Cantando para ti con versos de tu canto,
pues mi espíritu moja tu interminable mar,
descifro los misterios de tus piedras indígenas,
mientras aspiro el aire fresco cordillerano.
(Ah, cuánta fantasía, poeta del derroche,
poeta de la eterna canción desesperada).
     Te veo ciudadano con un terno de sport
paseando callejas de barrios marginales,
saludando vecinos de pobres vecindarios,
buscando pescadores en negocios de pesca,
aprendiendo tonadas de alegres lavanderas
y abriendo puertas rústicas a lo largo del mar.