lunes, 23 de noviembre de 2015

La regresión




En verdad, no te fuiste;
más bien, no pude retenerte.
Como un buque fantasma te alejaste,
y yo amarrado al muelle te miraba.

Ella en mi vigilia


Qué tardío silencio.
Como atascado,
en la noche
detiene sus cristales
de puras pedrerías

hechizo de los ojos
los juegos del amor.

Ella duerme
sobre su propio
perfume derramado

y un sueño de sandalias
explora su pradera.

Insinuantes colinas
llegan hasta la playa
donde el sol la provoca,
y ahí viene
envuelta en porcelana
con sus ojos
¿cielo o mar?

Ella duerme
hermosa en mi vigilia.

Qué tardío silencio
se acerca.


Gravidez de la lira




Escucha, oye cómo vibra,
en el nudo callado de la noche recóndita,
la cuerda insomne.

Predestinación




La tierra ya existió
cuando aún no existía;
las lejanas estrellas,
antes que esas masas incandescentes
que salpican la inmensidad del cielo;
antes que el hombre,
fue ya el hombre;
y yo soy lo que fui
hace un millón de años.