martes, 10 de noviembre de 2015

La eterna melodía.




Te intuyo y sé que estás mirando mis esquinas,
los antiguos neones que quieren prolongarse en las auroras,
el paso de las lluvias señalando mis límites febriles,
y la luna por siempre compañera.

El pez


A lo largo de los ríos 
fieros anzuelos acechan;
y el pez, por siempre inexperto,
tentado por las carnadas
suculentas, las engulle.


Remontando por placer
o para el raudo desove,
en cualquier momento cae
en la torpe tentación
y en la muerte prematura.

Entonces, yo me pregunto:
¿qué es la vida, qué es vivir:
la batalla por crecer
o la lucha cotidiana
cara a cara con la muerte?

Quizá solamente sea
la urgente reproducción
y nadar despreocupado
de los oscuros designios
de la infiel fatalidad.


Divertimento




Que disfrute de su eternidad, que lo disfrute.
Que se saque la camisa en los ágapes.
Que sonría un poco, sólo levemente, muy poco,
para que el rayo de la emoción
ilumine a la joven color mango
mientras pacta su belleza con el sol.