sábado, 7 de noviembre de 2015

El viaje




A través del cristal miro la hondura
donde el enigma vierte el infinito,
donde, cruzando órbitas del grito,
emana en el silencio la negrura.

Las muchachas del cañaveral




Es tarde ya, muy tarde,
no precisamente en el día,
sino en el tiempo,
para bajar cantando hasta el plantío.

Protección




Cuando busco los móviles del harto
vivir sin ti, soñándote semanas,
y una señal espero para el parto,
pero sólo se suman noches vanas.

Como una lagartija en el desierto




Cuando el verdugo sol,
día tras día,
caiga con su plomizo odio,
los buitres en las nubes
acecharán en vano.

El enigma




Una piedra cae en un lago
y las ondas se expanden
más allá del límite de la mirada.

El citadino




Antes de trasponer el viejo puente,
decido mi descanso en la ribera
del río de cristal, donde me acerco,
en la agradable calma de la siesta.

Hartazgo




Chácharas, lentejuelas
sobre los pliegues del recuerdo,
mientras la luna en sus cenizas
apaga el fuego azul de plata.

De regreso




Ha regresado
a la tibieza intacta del lecho
y el corazón
nuevamente retumba en la noche

Canción para Gisela



                                   
                                                                 a la amiga cubana.

Alegre un día estaré
bajo el cielo carmesí
—playa, sol, canciones, bailes—,
paraíso de Martí.