miércoles, 4 de noviembre de 2015

El mayordomo de la condesa Erzsébet Báthory




En vuestro lóbrego castillo
el olor de la sangre impregna,
sangre humana gimiendo en las paredes,
las tallas de alabastro y las cortinas.

La distinción de la muerte




Ella es, después de todo, deferente
con aquellos a quienes ha escogido,
pues ostenta impasible cortesía
en su negro comercio, en su revelación determinante.