miércoles, 21 de octubre de 2015

Ante el tedio de la vida




Tejer en el sopor, en la maraña
lánguidamente gris del sentimiento,
soltando soledad y abatimiento,
insomne en la desierta telaraña.

Ya no eres mía




No eres mía, ya no eres,
te he perdido en mí,
aunque mis ojos no te pierden,
aunque en las noches nos acompañamos,
te he perdido
como al día
cada tarde el crepúsculo.

La joven del autobús



En la fresca mañana,
le persiguen las nubes
de su desnuda noche de placer.

Ante nuestras muertes




Has querido encontrar, sobre bíblicas hojas
de la parra, un lugar eterno; en el envés, a veces,
agazapado de la luz del sol; y en el anverso, otras,
extendido a tus anchas al chorro de la luna.

Dolor de huesos

  
  

A veces siento un gran dolor de huesos
entre las vértebras del alma herida;
son los fríos azotes de la vida
castigando el motín de airados presos.

Amistad perdida




Afilaste el cuchillo y, a escondida,
cuando la espalda aquella vez te di,
en súbita y letal acometida,
cobarde tajadura recibí.

Cómo hago para hacerme música




¿Cómo hago para hacerme música
dentro de esta guitarra sin cuerdas,
dentro de este espejo donde se ausentaron los pájaros,
dentro de este teatro donde nunca
cantarán los niños cantores de Viena,
dentro de este caracol lleno de grillos trastornados,
dentro de esta roca que recibe las bofetadas eternas del mar,
dentro de esta tumba inundada de mosquitos impertinentes,
dentro de este automóvil donde se mueren de calor
las muchachas que desean sexo,
dentro de esta cocina sin vajillas o, mejor dicho, sin hambre,
dentro de esta lluvia que baja sigilosamente
por la escalera del fondo del patio,
dentro de esta prisión donde los asesinos se volvieron
juglares emocionados de sus crímenes,
dentro de este te amo que silba como un loro desafinado?

El hombre gris



El hombre ha arribado
al lugar en que tenues se divisan
los primeros tejados de su sueño,
el fin de su camino.

Buscando a Dios




Busco a Dios en la médula del cosmos
con mis escrutadoras esperanzas,
explorando las últimas estrellas
con el ojo avizor de los instintos.

De regreso




Ha regresado
a la tibieza intacta del lecho
y el corazón
nuevamente retumba en el sueño