lunes, 19 de octubre de 2015

Anatema




Adalid contumaz de ineficacias,
celoso celador de nimiedades,
en ésta y en las próximas edades
caerás en desdichas y desgracias.

Las alas de la mariposa muerta




Ayer estuve debajo de la brisa
vejándome la abulia,
y me nació un baipás de meta a realidad;
aderezando un pollo sin ganas de comer,
me enmudecí los versos muy chillones,
y el mundo se venía abajo acompañándome.

Cantos luminosos




Los cantos tristes
son faros para el alma
en la tinieblas.
Evitan extravíos
de pájaros errantes.


La última conciencia




Ha de ser dolorosa la existencia
para ti que hurgas en la infiel memoria
los años que pasaron, la ilusoria
certidumbre, la pálida creencia.

El amor que te tengo ha leído a Neruda


                                                                     
                                                                    Y como yo te amo, los pinos en el viento,  
                                                 quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.
                                                                                               Pablo Neruda. Poema 18


El amor que te tengo 
está ligado a las antiguas ciencias,
puede leer sin manchas 
tus oscuras constelaciones,
futuros que los astros predicen sin rodeos,
y con matemática conjetura sabe
cortar el nudo gordiano del fracaso.

Aliento




Oirás en los crepúsculos fulgentes
copla sutil de métricos impares,
ósculos olímpicos, renacientes
rimas de la canción de los juglares.

¿Dónde estás?




¿En dónde estás en esta noche sin siseos,
sin Dios a quien clamar,
si no estás arañando revertir
la turbación que siento al verte
en placidez dormida?
Antes no conciliabas el sueño sin mí.

Vuelo cumplido




Arañado calígines cristales
de los edenes íntimos,
los labios dulces de la diosa pretendido
(de la diosa cautiva del amor humano),