lunes, 5 de octubre de 2015

Cantos de la tierra india




Los ríos son las venas de la tierra,
sangre del tiempo, agua de los hombres,
largas serpientes líquidas que bajan
proveyendo la sed del pescador.

El silencio de los inconclusos




La locura del verso cuando, en la tarde,
junto al ahogo del crepúsculo se apandillan los pájaros deformes
y a través de la mano del poeta se insinúa el esmalte de sus alas,
las plumas recompuestas que apaciguan heridas de la sombra,
con la noche desata la emoción.

Anónimo de la noche infinita




¿Qué  soy aquí dentro del frío cuarto:
una sombra que yace en el futuro
en este verso lánguido y oscuro,
el inmóvil hastío de un lagarto?

Revelenme por qué todo perdura
con miserable luz, por qué las rosas
ruegan eternidad sobre las losas
sin importarles tono ni hermosura.

En esta noche de combates pierdo
la memoria y me pierdo sin espada
hacia la paz de alguna madrugada.

Pero es duro el dolor y no recuerdo
si estoy herido y sangro con derroche,
si existe amanecer para esta noche.






La lluvia en el frío de la tarde




En la memoria guardo el frío de la tarde,
junto a las tardes frías que bostezan lejanas,
en este abismo del otoño,
cerca al aroma de la lluvia
que promete su oculta trasnochada.  

Cuando llueve




La lluvia nace en ti. Te vuelves novia
y risa en el cristal bruñido al viento,
vierte tu piel crepúsculo de sal
donde el cielo a suspiros se subleva.