jueves, 1 de octubre de 2015

Porque te quiero luego demasiado



Por más que te portaste tan mal conmigo
yo ya no puedo más dejarte ahora.
Te quiero luego demasiado,
cosa que aprendí en todos estos años
que vivimos rejuntados sin separarnos nunca.

Adiós con arcángeles y demonios

                                                              al maestro, Ricard Monforte (+).

Son tejidos dolientes las horas del afecto,
inmortales esencias, pesadumbres del alma,
clamores del espíritu manando su dialecto
improntas de infinito, agobios de la calma.

Añoranza




Viaja feliz la luna traspasando atrevida
el grácil organdí sobre tu piel lasciva.

Agonía de la luz




Se abandona el crepúsculo
—un día más herido en sangre entre las nubes—,
mar  adentro hacia el ósculo inasible
de las aguas eternas,
ahí donde la noche disoluta
hace callar las islas de los árboles.

Vándalo del alma




Navega en infecunda inmensidad
con su índole humana y tormentosa;
surto el anclaje de la noble diosa
en mi atolón arrima su piedad.