martes, 29 de septiembre de 2015

Anónimo de la noche infinita

  
         

¿Qué soy aquí dentro del frío cuarto:
una sombra que yace en el futuro
en este verso lánguido y oscuro,
el inmóvil hastío de un lagarto?

Dormitando




Un diluvio de luna me conduce
por las calles de la ciudad extraña
y sin salida. Como en un bosque oscuro
la memoria deambula.
Persigue
la imagen del tapiz de hierbas,
donde te acariciaba como a una paloma.

En la esfera de mi cráneo




Este lugar apesta.
Me da náusea su silencio de necrópolis.
Miserables pasiones deambulan sus mudos subterráneos
sin trasponer jamás sus límites, y algunas andan con bastón.