lunes, 21 de septiembre de 2015

Mi vida fue una lucha de escribirme




He consagrado mi vida en escribirme,
palidecido en la circunspección,
con mi empeño cayéndose todas las noches
en el caos del trato conmigo mismo.
Recién ahora los espectros urden mis rostros índigos.

Buscando la melodía


                                 “Para el poeta la muerte es la victoria” Luís Cernuda.


Me propuse verter la melodía
contra hastíos y mil desilusiones,
y Cernuda me dice que sus sones
resuenan siempre en la mudez arpía.

La cicatriz


   

La honda herida
que me infligió con su puñal amante,
ella misma -llorosa magdalena-,
a sanarla
me ayudó con su amor restablecido
y paciencia infinita
y culpable
y por completo.

Ser




Sabes que habrá palomas
allá en las costaneras que los sueños perfilan,
donde una luz de la altura
se clavará en tu pecho
como una espada abriendo tajos
para sangrar la bilis despreciable.