lunes, 24 de agosto de 2015

Versos rebeldes




Hay versos que se escapan del talento
como frecuencias de ondas inaudibles,
que están ahí, que viven imposibles
memorias de la luz en aislamiento.

Su reflejo descarga el ardimiento
como imágenes ciertas y visibles,
aunque frías se muestran e intangibles
al ávido latir del sentimiento.

Pero una noche prófuga y vacía,
de la muda mazmorra, tembloroso,
un rumor de cadenas rotas sube.

Un sonido de tierna rebeldía,
un rayo que se prende prodigioso
en la matriz del alma de una nube.


Candidez en el río



No lejos de la ribera
-azul el agua del río-,
los bañistas se refrescan
alegres y distraídos.

Una muchacha morena
-remera de blanco hilo-,
al mojarse me revela
sus duros senos castizos.




Alejandro Magno




Jamás olvidaremos tus gestas, rey del mundo,
aunque difusos siglos alejen de tu gloria
este remoto tiempo. Repite la memoria
los triunfadores cantos, el coraje rotundo.

Hijo de Macedonia, del otro rey brutal:
saciando los impulsos del felino guerrero,
con sublime artería —tigre sobre el cordero—
condenabas legiones a la tierra fatal.

Por mares de victorias, sobre divinas barcas,
aplastando el orgullo de rebeldes monarcas,
griegos, egipcios, persas, tu furia sometía.

Ulises invencible: olímpicos favores
te urdieron inmortal; y terrestres honores,
el más humano dios de la mitología.