viernes, 11 de diciembre de 2015

Venciendo tus escrúpulos




Empleas tus argucias
para seguir con alas desplegadas
en las brisas nocturnas
robándole las máscaras al cielo.

Cancelas, inclusive,
cuantos actos de fe recuerdas:
regresar con tu carga de hoja al hormiguero,
entregarte al amor
con las ventajas de una alcoba cálida,
y bostezar después del noticiero.

Tu emulación de perro
ladra y ladra en la noche
a la concavidad de los destierros,
a la sombra que quiere ser olvido.

¡Oye las mutaciones léxicas
que se hicieron en ti!

¡Ahora hablas!

Puedes hacerte entender con las palabras,
jugar con las sintaxis,
y retozar en la antigua retórica
aullándole a la luna.

En el azul oscuro
se desvía el planeta a cada instante
para volverse órbita,
evitando su inútil viaje al infinito.

Puedes decir, entonces,
que nuestra madre tierra
ama seguir en gravedad eterna
para crear el día,
para crear la noche,
para crearte a ti.


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