martes, 8 de diciembre de 2015

Vamos vamos




Vamos, vamos,
juguémonos la vida en este acopio.
Ya estamos sumergidos en el aire
de donde resbala la lluvia antigua,
la lluvia que ha encontrado su canción.

Admito que le temo a las alturas,
aunque es más posible que se desplome un pájaro
antes que nuestro caza.
Yo le temo a la altura porque
se me ocurre que acechan los demonios
entre los ángeles de la futura brisa,
que cortan subrepticiamente
el paracaídas o meten
el dedo entre las hélices.

Vamos, vamos,
no es para tanto, aunque es mucho.
Tengo alas de suficiente envergadura.
Me falta virtud de oxigenación.
Quizá no mucho.
Mis pulmones aman con miedo
el aire puro de la altura.
Mas el miedo se va en el viejo cielo.

Vamos, vamos,
mi alma reclama lo sublime,
mi cuerpo huye del triste quejido de los años,
y mi mente reclama algo más que decir.

Así, pues, vamos, vamos, juguémonos la vida
en este acopio de coraje.


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