lunes, 14 de diciembre de 2015

Serenamente en el ocaso




Serenamente recostado
en el indicio de la noche,
invoca en las imágenes del cielo
su propio acontecer.

Lejanas se divisan las riberas,
los barcos multiformes,
la ingravidez rebelde,
los mares infinitos del ayer.

La azul policromía,
sin vera en el remanso de la bóveda,
arrastra los destellos
hundidos en el orto.

Plateados matices del crepúsculo,
como manchas de aceite
en el tapiz del mar,
cubren triunfantes los recuerdos últimos.

Apresado en su entorno,
melancólicamente, el hombre,
se rinde ante el imperio inexorable
de la sombra que llega.

 

No hay comentarios: