viernes, 11 de diciembre de 2015

Madre y mujer




Ella ama a sus hijos
más que a sí misma.
Es feliz
cuando una palabra suya
despierta la sonrisa en ellos,
cuando disfrutan
el almuerzo caliente en la mesa de los días.

Pero no quiero ser injusto:
también la siento satisfecha
cuando, en la noche,
se acomoda en la hoya de mi abrazo
a dormitar frente al televisor.



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